Productos no tradicionales, la tabla de salvación de ventas externas

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Sectores del tejido empresarial exportador del país instan al Gobierno a apostar por las ventas externas de productos no tradicionales. En un contexto en que Bolivia, de enero a noviembre de 2021, logró exportaciones por valor de $us 9.935 millones, un 62% más de lo registrado en igual periodo de la pasada gestión, la más alta en siete años.

Hasta el penúltimo mes de 2021 registraron más de $us 2.468 millones, un 54% más a lo experimentado en igual tiempo de 2020. En el periodo de análisis, la balanza comercial muestra un superávit de $us 1.729 millones.

En 10 meses de 2021, las denominadas exportaciones de productos no tradicionales alcanzaron un valor de $us 2.245 millones, cifra superior a los $us 1.940 millones que dejaron las ventas de hidrocarburos en el mismo tiempo. Las exportaciones no tradicionales lograron ponerse por encima de las ventas de hidrocarburos al exterior después de 16 años.

Los productos ‘estrella’ de origen agropecuario que colocan al sector en el primer lugar en exportaciones nacionales son la soya y sus derivados con $us 1.140 millones, la castaña con $us 141,2 millones, girasol y sus derivados con $us 103,4 millones y carne bovina con $us 92,2 millones.

Aprovechar veta de mercados

Para el gerente general de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb), Marcelo Olguín, el país tiene un enorme potencial por aprovechar en términos de riqueza de productos que tiene a disposición para explorar mercados bajo estrategias de diferenciación y dirigidos a nichos y segmentos de alto poder adquisitivo.

Hace notar que la oferta exportable nacional cuenta con una gran variedad de productos con características particulares, susceptibles de diferenciarse de otros productos sea por sus métodos de producción (orgánico, ecológico, ancestral, de agricultura familiar, entre otros) o por sus condiciones de producción (de carácter silvestre, de gran altura sobre el nivel del mar, de amplitud térmica, de niveles de exposición a la radiación solar, etc.). Dichas características, a juzgar por Olguín, confieren al producto cualidades que son altamente demandadas por los consumidores externos.

Desde su punto de vista, hay cada vez más espacios para desempeñarse exitosamente en sectores susceptibles de estrategias de diferenciación, caso de los vinos de altura, el singani, el chocolate hecho con cacao fino en aroma y sabor, café de excelencia, quinua real, nueces amazónicas, textiles de lana y pelo fino de camélidos, por mencionar otros más.

Olguín cree que para aprovechar de mejor manera las vetas de mercado se debe tomar en cuenta el desarrollo tecnológico, la innovación y las tecnologías de información y comunicación; no solo para estandarizar la calidad, inocuidad y aumentar escalas productivas, sino para garantizar al mercado un desarrollo constante de nuevos productos, con mejores características y mayor valor añadido.

Ciclo de oportunidades

A decir del presidente de la Cámara de Exportadores, Logística y Promoción de Inversiones de Santa Cruz (Cadex), Oswaldo Barriga, las exportaciones de alimentos son una oportunidad que el país no debe dejar pasar. Estima que la demanda de proteínas crecerá en un 15% en los próximos años, “esto representa oportunidades de generar divisas, empleos estables y atraer inversiones”, anotó.

Para ello, dijo que esto requerirá de un ambiente propicio para la generación de negocios y de una agenda económica clara y coordinada entre los diferentes niveles de Gobierno, además de un diálogo público privado permanente.

También dijo que se necesita voluntad política que permita sustituir las medidas de restricción a las exportaciones de alimentos por otras que premien el esfuerzo de los emprendedores bolivianos por la producción de alimentos y que permitan ampliar su competitividad en los mercados internacionales. “También pasa por contar con una autoridad sanitaria fortalecida e institucionalizada que sea la punta de lanza para la apertura de mercados”, advirtió Barriga.

Para superar la coyuntura difícil que vive el país, en opinión de Barriga, es preciso concentrarse en seis pilares: un gran acuerdo por las exportaciones, el crecimiento y el desarrollo, simplificación, facilitación y digitalización de trámites para facilitar el comercio exterior, mejorar la competitividad de los productos bolivianos, promover la integración regional, revisar la política de restricciones a las exportaciones y lucha frontal contra el flagelo del contrabando.

“Las exportaciones no tradicionales fueron de gran importancia durante las dos últimas gestiones, debido a la generación de divisas y empleos. “Es necesario implementar políticas de promoción de exportaciones, en particular las no tradicionales, que incluya la diversificación de productos y mercados”, mencionó Barriga, al verter que las restricciones a las exportaciones son una ‘camisa de fuerza’ que no permite el desarrollo de las exportaciones de los productos sobreregulados (carne, azúcar, soya y derivados).

El tener que obtener periódicamente permisos de exportación, complica a las empresas establecer acuerdos de largo plazo y al no contar con la seguridad de exportación, se desincentiva la inversión en la producción.

Promoción para crecer más

Para el gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, si hay algo que destacar de 2021, es el aumento del peso relativo de las Exportaciones No Tradicionales (ENT) sobre el valor global -un 25%- sumando casi $us 2.500 millones a noviembre, con una diferencia abrumadora frente a los minerales e hidrocarburos: son renovables, gozan de un valor agregado y son altamente generadoras de empleo.
De cara al 2022, considerando los altos precios de los alimentos y una economía mundial en recuperación, Rodríguez recomienda una política de promoción selectiva con los sectores agropecuario/agroindustrial y forestal/maderero. “Bolivia precisa crecer al 7% o más, sosteniblemente, para superar la pobreza, algo posible de hacer, con un diálogo público-privado que lleve a activar inteligentes políticas para ello”, puntualizó.

Con ocasión de la evaluación de la Cámara Nacional de Despachantes de Aduana (CNDA) 2021, el presidente Antonio Rocha, dejó en evidencia que la eliminación de las restricciones no solo es un acto de justicia y equidad, sino, una medida urgente de política económica que permitirá mayor ingreso de divisas, mayor producción y empleo, además de más ingresos fiscales para el Estado.

Repunte de exportaciones

A fines de diciembre de 2021, con motivo de la rendición de cuentas del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, el titular de esta cartera de Estado, Marcelo Montenegro, perfiló que las exportaciones bolivianas pasarán los $us10.000 millones, pues a octubre sumaron $us 8.926 millones, un 65% más a similar periodo de 2020.
Fuentes oficiales del Viceministerio de Comercio Exterior e Integración informaron que se logró abrir el mercado de la Unión Europea para la exportación de vinos. También se reportó que la empresa estatal Yacana negocia la exportación de hilo de alpaca a mercados de China y Europa.

Bolivia proyecta exportar quinua a Japón, China y Alemania por un valor de $us 6,2 millones.

Fuente: El Deber